Luces de Bohemia 2012 (I): Luz desde la mina

Fuente: #marchanegra

Hace ya tiempo que escribí un artículo con ciertas connotaciones literarias, que no era más que una réplica a uno que leí en su momento, que hacía unas comparaciones un tanto sesgadas de la juventud actual -en ese arranque de “madurez” tan extendido, que consiste en decir que cualquier tiempo pasado fue mejor y que la juventud está descontrolada, hecho además que se puede repetir siempre a lo largo de la historia-.

Quiero ahora retomar -aunque ya llevaba tiempo con la intención de hacerlo- esa idea de análisis literario, como ya hizo Pedro Ojeda en su Acequia sobre El Quijote y sobre las Sonatas del autor de la obra que voy a tratar:

Ramón María del Valle-Inclán, alias literario de Ramón José Simón Valle Peña, dramaturgo, poeta y novelista, perteneciente a la Generación del 98, desarrolló el esperpento, género que interpreta la realidad reflejada en los espejos del Callejón del Gato, que debido a la suciedad devolvían una realidad distorsionada.
Luces, la obra cumbre de este estilo, nos cuenta las vicisitudes que pasan Max Estrella, poeta ciego que se queda en la misera y su acompañante Don Latino en la noche madrileña, y la gente diversa que se van encontrando y de quienes Valle hace un retrato caricaturesco e hiriente.
La intención con esta serie de la que me ocupo yo, es la de imaginar lo que se encontrarían estos personajes si en lugar de por el Madrid de hace un siglo, deambulasen por diversos rincones de la actualidad; pues la historia tiene plena vigencia, no sé si por la atemporalidad de la misma, o porque con nuestro adocenamiento estamos dejando que nos retrotraigan cada vez más en el tiempo.

Espero que al menos sirva para darle una lectura y conocerla. Puede descargarse de forma gratuita desde aquí

Escena primera

Comienza en casa del protagonista, donde su mujer, Collet, le lee la carta que acaba de recibir del Buey Apis, director de la revista para la que escribe crónicas, comunicándole que prescinden de sus servicios. Se usa ese nombre con el fin de darle sentido de endiosamiento y por no revelar su identidad aunque sea ya conocida al ser seguramente una broma recurrente de la época. En la actualidad su nombre puede ser Cebrián, Roures, que son dos sujetos que haces años llevaban la bandera de la izquierda pero que no se sabe a quién se la habrían robado, Pedro J. o Ariza, estos ya derechones y que se reían de los malos resultados de la competencia, pero ninguno de ellos se ha despeinado al hacer ERE’s en sus medios.

Max responde que pueden suicidarse entonces; y es que cuando ya no se tiene nada ya hemos podido ver tras lo ocurrido en Grecia, como un jubilado tomó esa misma decisión. Collet le hace ver que no pueden hacerlo por su hija, que es muy joven, a lo que Max responde que también lo hacen, aunque “se matan por amar demasiado la vida”; a esto no le encuentro un paralelismo claro, porque la juventud parece no tener sangre, y salvo excepciones, no se movilizan en unas cantidad y calidad necesaria -que ya se sabe que es propio de perroflautas y además en la calle hace frío-. Se ve que aún no nos han quitado bastante para saber en qué momento debemos amar la vida.

Mientras llaman a la puerta, Max dice haber recobrado la vista y ver perfectamente el mundo, para posteriormente sumergirse otra vez en la noche.
Quizás fuese esa luz de esperanza que supuso el 15-M, y lo que pudo ser, y esa vuelta a la oscuridad sea por lo que no llegó a ser. Teniendo muy buenas intenciones cayeron en ese buenrollismo exacerbante, que consistía en poner la otra mejilla mientras les estaban ahostiando y encima permitir que les tacharan de movimiento violento, y con esa estupidez de no ser “ni de derechas ni de izquierdas”, con la idea de aglutinar a más gente, pero que dificulta tener objetivos comunes.
Poco le ayuda tampoco, el haber sido un trampolín de trepas que han aprovechado la tribuna para arrimarse a intereses partidistas, de la misma manera que el Mayo del 68 lo fue para Cohn-Bendit y compañía.

Entra Don Latino, “amigo” del poeta, que más bien es un pesebrero que está a su lado mientras pueda aprovecharse de su obra, malvendiéndola y robando a su autor, no sé si alguien más ve el paralelismo con cierta sociedad.

Es entonces cuando salen de la casa para solucionar una de las jugarretas de Latino.

Fuente: #mareanegra

Tal vez sí vuelva a recobrar la vista, pero esta vez iluminado por las luces de los cascos que han prendido el centro de Madrid, para conseguir que se les de lo que se firmó que era suyo y que ha ocasionado una nueva represión. Es gracioso que haya quienes digan que en la mina se vive bien, porque no son mayoría quienes luego se acercan por allí.
Y no ha hecho más que empezar.

Fuente: #nocheminera

Santa Bárbara bendita por la Calle Princesa

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