Generación literaria

Mientras que su trabajo en clase es ejemplar,
Johnny parece tener problemas con la autoridad

Tras los sucesos de Pozuelo de Alarcón de hace un mes y pico -la rebelión de los ricos, y digo los, porque sólo se veían lanzadores masculinos de objetos-, se montó un pollo sobre la autoridad y la educación -con minúsculas, no se ha ganado la mayúscula ni de lejos-; que aunque da para tratarlo mucho más a fondo, sólo diré que se ha reabierto un debate que los romanos ya habían zanjado: autoritas (aquélla que se gana por méritos propios) versus potestas (aquélla que te tienen que dar porque tú no das para más), simplificándolo mucho diré que sí, que hace falta que cambien las cosas en las clases, pero l@s profesor@s con autoritas ya están en ello, no necesitan que ningún/a polític@ o defensor/a de su pueblo, se lo diga; esto va a perjudicarles principalmente a ell@s, porque va a relanzar a esas sanguijuelas que ni tienen capacidad ni falta que les importa, pero que esta nueva situación les va a otorgar alas.

Para no extenderme más diré, que ojalá que impere la razón de l@s primer@s, que l@s buen@s profesor@s actuales hagan resurgir la cordura y dejen el camino allanado a la posterior generación, en la que tengo puestas grandes esperanzas, al saber cómo pueden ser.

Cantos regionales antes de clase para ensalzar el espíritu nacional

En éstas estábamos cuando cayó en mis manos un artículo que se me quedó cojo por pintar una juventud obviando la parte crítica de la misma.
Lejos de mi intención el hacerme el entendido en la materia, únicamente, y como mucho, un lector asiduo, voy a intentar completarlo. Aprovechamos para felicitar a Pedro Ojeda, ya que su Acequia acaba de cumplir tres añitos.
Si, siguiendo el texto y completando lo que no dice, contamos con que ni l@s replicantes tenían la culpa de haber sido creados así, Peter Pan guardaba la visión de un mundo mejor desde la visión de quien se niega a abandonar la visión infantil y Tarzán aprendió a sobrevivir en un medio que no era el suyo adaptándose, pese a las peculiaridades físicas que no tenía; podemos añadir más ejemplos, intentando respetar además, esta misma dualidad:

  • Augusto Pérez, Niebla de Miguel de Unamuno: El protagonista vive una vida monótona hasta que se va dando cuenta de que le envuelve una espesa niebla que le ahoga e impide que pueda desarrollarse libremente, que le lleva incluso a enfrentarse a su propio autor(idad).
  • Meursault, El extranjero de Albert Camus: La vida insulsa y sin pretensiones, cuya desgana hace que no se cuestione nada, acaba por desbordar al protagonista hasta el punto de verse prisionero de sus actos, de los que siendo culpable, únicamente va a tener que responder por acciones aisladas propias de su carácter.
  • Harry Haller, El lobo estepario de Hermann Hess: La juventud rebelde da paso a la madurez conservadora de un personaje que se mantiene en esa lucha interna al recordar esos tiempos; pero ante todo sirve para que en el otro protagonista surja una fascinación hacia su figura.
  • Gregor Samsa, La metamorfosis de Franz Kafka; el Monstruo de Frankenstein, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley; El fantasma de la Ópera Gaston Leroux: Personajes repudiados, muestra de que la sociedad odia -y obliga a odiar- a quienes no se ajustan a sus patrones, lo que origina desamparo -en el primero- y odio y deseo de venganza ante la imposibilidad de redención -en los otros casos-.
  • Robinson Crusoe de Daniel Defoe: Muestra de adaptación y solidaridad entre personas como eje de superviviencia en un universo hostil y ajeno.
  • Sandokan de Emilio Salgari; Edmond Dantés, El conde de Montecristo de Alejandro Dumas; Lisbeth Salander, Saga Milenium de Stieg Larsson: La naturaleza viciada y ambiciosa, defensora de lo material antes que lo personal o humano, origina la rebeldía y el deseo de venganza de unos personajes que lo han perdido todo.
  • V, V de Vendetta de Alan Moore: La sociedad distópica, consecuencia del alzamiento de un régimen totalitario, que ha masacrado a la población opositora o ajena a sus pretensiones, origina que un individuo se alce como el impulsor de una conciencia revolucionaria latente. Siempre se puede hacer algo. Una acción, aunque sea en solitario, puede ser un germen de algo mayor.

Quedando muchas otras en el tintero, lo que queda claro es que la juventud no es que sea buena o mala, ni siquiera mejor o peor que antes, sólo cambian los ojos que la miran.
No siendo la actual la única que ha recibido críticas, pero antes al menos podíamos mirar para otro lado y ahora las Nuevas Tecnologías permiten que los media nos abofeteen constantemente con las cosas que no queríamos ver.

Trastorners – La juventud

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2 comentarios en “Generación literaria

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